LA LUDOPATIA NO ES EL VERDADERO CÁNCER EN LA SOCIEDAD SINO EL RETAIL.
Más de 4,3 millones de chilenos hoy están en el boletín comercial con sus sistemas de créditos bloqueados por culpa del crédito del retail.
Algunos hechos policiales acaecidos en estos últimos meses, los medios de comunicación, hicieron creer a la sociedad que la Ludopatía era el verdadero cáncer económico para la sociedad, tratando de demostrar que el juego era una enfermedad que dejaba en la calle y en la ruina financiera a miles de chilenos. Pero lo cierto es que la ludopotía, es una enfermedad pero que afecta a un grupo minoritario de la sociedad chilena y que en su mayoría sólo afecta a los niveles socioeconómicos altos, ya que estos últimos son los que se pueden dar el gusto de gastar importantes sumas de dinero.

La mayoría de la población chilena debe vivir o sobrevivir con una media no superior a los $300 mil pesos mensuales. Es por eso que escuchar o saber de alguien que se gaste un millón o varios millones en juego de apuestas, figura como una ofensa ante la sociedad y por eso se persigue y se señala con el dedo la ludopatía. Pero ¿Que pecado tiene que una persona se gaste su dinero en lo que desee? Mientras ciertos filántropos salen a la calle y apoyado por los medios de comunicación salen regalando dinero en la calle, ¿Por qué un particular uno no puede hacer lo mismo y gastar su dinero en lo que desee?
En este mundo cada vez más mercantil, donde sólo falta que nos cobren por respirar, la empresa de defensoría a los consumidores Chiledeudas, en base a información de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras, SBIF, reveló una terrible realidad sobre el endeudamiento de los chilenos: actualmente, hay más de 4,3 millones de chilenos en Dicom o mejor dicho en el Boletín Comercial, ya que este último es la entidad oficial.
El detalle de la investigación señala que las casas comerciales concentran la mayor cantidad, con el 40% del total, mientras los bancos encabezan el listado de participación. Si la medición se lleva a cabo en montos de dinero, con un total de mora de 53%, dado que los créditos solicitados son más altos en las entidades financieras en comparación al retail, donde la mayoría de las operaciones son compras minoristas o avances en efectivo, que son de baja magnitud.

Lo grave de esto, es que la mayoría de las tarjetas de créditos, se otorgan a estudiantes o dueñas de casas, con cupos de créditos de hasta tres veces lo que percibe el usuario. Eso claramente es ofrecerle una codena directa al precipicio financiero, pues no hay que ser ingeniero de la nasa, para saber que no podrá pagar tal crédito.
En un mundo consumista y donde la sociedad presiona para tener un auto nuevo, un celular nuevo, la moda de temporada, ha obligado al exceso de consumismo en un país donde no existe cultura de ahorro y menos de inversión.
Hoy vemos el creciente mercado inmobiliario, otorgando facilidad de crédito a familias jóvenes que aspiran a tener su casa propia.
Con el sistema de UF se convierte en un calvario, que muy pronto reflejará como en España, una crisis de remates judiciales por no pago de dividendos y nos llenaremos de edificios fantasmas y empresas financieras en quiebra.
En el 2008, un departamento en Reñaca de unos 55 m2, valía $40 millones de pesos, unas de 2.116 UF, con un valor al metro cuadrado de 38.4 UF. Hoy, ese mismo departamento, ha cambiado drásticamente en sólo 10 años. El valor del m2 se disparó a72 UF el metro, lo que llevo inexplicablemente al ridículo valor de que el mismo departamento valga hoy 4.000 UF, es decir, $120 millones de pesos. En solo 10 años se triplico su valor y si seguimos en esta misma política de crecimiento de la UF, en 10 años más, el mismo tendrá un costo de $240 millones de pesos. No abra forma de pagar dividendo o de asumir un crédito hipotecario a 30 años, pues el cliente se verá pillado y tendremos remates y ventas de inmuebles por doquier.

La ludopatía es algo que se debe cuidar, pero el crédito irresponsable otorgado a quienes no tienen como responder, pueden llevar a la quiebra al sistema económico de un país y ser finalmente el cáncer a la sociedad chilena.




